Simplemente tu, jules. Solo se pierde una batalla cuando uno se rinde

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Hay un día en la vida de toda persona, según la que podríamos llamar la “ley universal de la vida”, en la que cualquier ser humano se encuentra con la “batalla” por su vida. Batalla de la que, salgas o no victorioso, todos te recordaran con el honor de haber sido el valiente guerrero que todos admiramos.tumblr_nd6vouagye1sl5vjno2_1280 Hay un sector de hombres que no tienen miedo a la batalla, a la lucha encarnizada, y que son capaces de arriesgarse cada día, y que incluso se entrenan siempre que pueden, como parte de una preparación que les fortalezca aun más ante cualquier batalla de cualquier índole.
La falsa seguridad de la frase “desde Senna no ha muerto ningún piloto en la pista” hace a estos “guerreros” sentir que son invencibles, y que ganarán la batalla sin siquiera tener que lucharla.
Y es cierto que en la mayoría de los casos es así; pero no en todos.
Cada cierto tiempo tiene que venir una tragedia para golpear de lleno al colectivo del que hablamos y, ya no poner los pies en el suelo, sino golpearlo contra el de manera importante.
El problema radica en que ellos necesitan de este sentimiento de invencibilidad en cada carrera, de lo contrario ni siquiera se subirían al monoplaza, pero cuando somos nosotros, los espectadores; y los comisarios y directores de carrera los que se ven inmersos en esta falsa seguridad, se toman decisiones arriesgadas que llevan a que la ley de Murphy se cumpla en todo su maldito y desafortunado explendor.
No es momento de buscar culpables creo yo, es momento de que a cada segundo, mil millones de fotones “curativos” sean enviados por cada uno de aquellos para los que Jules Bianchi significaba algo, algo más que un casco en un coche rojo, blanco y negro con ruedas descubiertas; una sonrisa que se echa mucho de menos en las carreras.

Jules-Bianchi-2014
Curiosos los sentimientos que esta situación ha sido capaz de despertar en cada uno de nosotros, los pelos de punta en el momento en que se ve como el monoplaza de “la sonrisa del paddock”, del hombre mas honesto de este deporte de egocentrismo, se sumerge bajo el maldito voladizo de la grúa de extracción que por unos motivos u otros nos ha llevado a el y a nosotros a esta cruel situación.
La culpabilidad de un accidente es algo que parece incluso contradictorio. Un accidente no es mas que un cumulo de cosas que llevan a un resultado, resultado casi fatal en este caso; lo que importa es que ahora mismo, mientras muchos llegáis del trabajo, os dirigís hacia el, os despertáis de la siesta u os preparáis para ver vuestra serie nocturna favorita, Jules emplea cada caloría y cada gota de esfuerzo que hay en su cuerpo, muy curtido en la lucha y en la batalla que hablábamos antes; en hacer que el corazón del hombre mas honesto del paddock siga latiendo, sea cual sea el estado. Ahora lo único que importa es que Jules sea capaz de no pasar a leyenda póstuma y quedarse con nosotros, y sonreírnos en el paddock de nuevo, y enseñarnos que ninguna batalla esta perdida hasta que el corazón deja de latir, que hay que luchar siempre. Como una grande nos enseño, la vida es un verdadero regalo.
Fuerza y animo Jules, todos necesitamos verte sonreír de nuevo, no nos decepciones.

“Siamo e saremo con voi fino all’ultimo secondo”

F1-Grand-Prix-of-Russia

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