LA MALA SUERTE

No creo en la suerte.

Creo en el trabajo y en mi propio talento. Es lo que me ha hecho llegar hasta aquí. Trabajo, mucho, como cuando compaginaba los estudios en el Liceo Militar con los agotadores viajes a Europa para competir en la categorías inferiores en Italia, y talento, tanto como ganar más carreras consecutivas que nadie en GP2. Y sin embargo aquí estoy, abandonando una vez más, y justo dónde hace apenas tres años gané. Que ironía, que triste ironía. Aquel domingo de 2012 gané al español en su propio país, por coraje y por estrategia, porque aquellos años en el equipo inglés fueron un desastre. Tres temporadas en las que hubo de todo, cambio de suministrador de motores, cambios de diseño a mitad de temporada, y todo mal. Todo excepto el dinero de mi patrocinador, que eso si funcionó, y en grandes cantidades, para que luego el equipo me diese un carro que se arrastraba. Pero si alguien esperaba que eso me arredrase, es que no me conoce. Luché, hasta el límite, quizás más allá del límite. Eso me ha dado mala fama, lo sé. De piloto impulsivo, de no pensar según que maniobras, de no evitar el contacto con otro piloto, incluso hasta he provocado un vuelco a otro rival, lo sé. Hasta los periodistas, los mismos que me infravaloran por ser un piloto que aporta dinero al equipo, han puesto un apodo mis acciones. Me da igual, ellos, europeos, ni se imaginan lo que supone para un piloto de otro continente llegar hasta aquí. En sus inicios un joven piloto europeo puede recorrer, en el peor de los casos, en coche el continente de carrera en carrera para correr en karts, yo no. Yo tenía que cruzar un océano, para correr una simple carrera. Y podía ser la última, un solo error y podía quedarme sin patrocinio y que las autoridades decidiesen que ya no era un valor “exportable” y denegarme el permiso de salida. Eso me enseñó a que cada carrera había que disputarla al límite, da igual si el carro es o no competitivo, si las llantas están acabadas y no hay agarre, hay que seguir al limite. esa es mi filosofía y mi forma de entender las carreras, aunque no guste a otros.

Hoy, como todas las carreras de esta temporada, excepto en el desierto, donde acabé decimoquinto, ha tocado abandonar. No creo en la suerte, ya lo he dicho, ni buena, ni mala, pero mientras mi jefe de ingenieros se me acercaba a darme explicaciones sobre que ha fallado esta vez, ni siquiera lo escuchaba. Pensaba en que dos años atrás este equipo en el que estoy ahora, ganaba carreras. Mi manager, mi patrocinador, mis panas, todo el mundo me dijo que era la decisión correcta, que el equipo inglés no iba a mejorar, que este equipo negro y dorado y de nombre legendario, me llevarían a la victoria. El finlandés se marchaba y el volante era para mi. Pero no, el carro no funciona, este tampoco. Mi ingeniero sigue hablando, escucho palabras sueltas, presión, hidráulico, temperatura, mi mente no está aquí. Pienso en mi país, en que las cosas allá están difíciles, que el grifo de mi patrocinador puede cerrarse al final de temporada, sobre todo si no llegan resultados.

Mi ingeniero ya se ha ido, estoy en el garaje, escucho por la megafonía  a la comentarista en el podio con las entrevistas. Nico ha ganado, es un buen chico, incluso ha pronunciado unas palabras en mi idioma, me alegro que haya cambiado su suerte por fin. Bueno, si, vale, no creo en la suerte, pero carajo, un poquito de buena suerte no me vendría mal, por una vez.

PD: Estimado lector, esta es una crónica imaginada, cualquier parecido con personas reales, situaciones presentes o pasadas, son mera coincidencia.

Publicado por @Gilles27push

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s