TÉCNICA F1: Bahrein. Análisis técnico

En esta entrada os muestro los secretos de la técnica de este cuarto gran premio de la temporada mediante imágenes de los distintos monoplazas que han pisado el trazado

GP Bahrein

ANÁLISIS DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL TRAZADO

bahrain_circuit_2010El trazado de Bahrein, consta de 5,451 kilómetros que se recorrerán 57 veces completando un total de 308,238 Km que se distribuyen en 15 curvas de las cuales 6 son a izquierdas y 9 a derechas.

Las características del asfalto de este circuito hacen que los neumáticos desarrollen tensiones internas medias; abrasión y “grip” muy alto y alto y unas fuerzas laterales medias lo que hace que Pirelli haya traído a este Gran Premio los neumáticos Medios (blancos) y los blandos (amarillos). Estas características fueron las que determinaron en 2014 que la estrategia ganadora fuera a dos paradas, saliendo con el neumático medio y parando en las vueltas 19 y 41 cambiando en la primera a medio y en la segunda a blando.

La temperatura suele estar en torno a los 30-36 grados y la probabilidad de lluvia a día de hoy es bastante pequeña, es por esto que los equipos traen aquí configuraciones de refrigeración similares a las empleadas en Malasia.

El elemento de los monoplazas que más sufre en este trazado son los frenos, que tienen un desgaste brutal

Sigue leyendo

Anuncios

Motor Honda: en busca de la revolución

Empezamos ya a conocer un poco más como es la estructura del supuesto “innovador” motor de Honda. Los “Hondistas” no paréis de leer aquí porque realmente los detalles de la unidad de potencia que comenzamos a conocer me hacen deciros que SI que es un motor muy muy innovador tecnológicamente hablando.

La estructura básica de la unidad de potencia es distinta de los otros tres motoristas. A diferencia de Mercedes, aunque si que finalmente han separado las unidades del compresor y la turbina, han colocado el MGU-H (que es la unidad que permite generar energía eléctrica usando el giro de la turbina del sistema impulsada por diferencias de presión que genera el aire caliente del escape al entrar e incidir en los álabes) entre ambos elementos del conjunto turbo-compresor.

Sigue leyendo

NUNCA ERES FELIZ SIENDO SEGUNDO

No entiendo muy bien tanta explosión de alegría. Si, obviamente ser segundo está bien, pero no corro para ser segundo.

Es difícil comprender a la gente. No entiendo sus motivaciones, esa pasión por la mediocridad, esa forma de alegrarse por  todo, hasta que finalmente las cosas pierden su valor.

Sé que ahora me llamarán frío, impasible, hombre de hielo y cosas así. Estoy acostumbrado, no me afecta.

No estoy en esto para ser agradable, ni dar ruedas de prensa, ni acudir a eventos publicitarios, simplemente estoy aquí para conducir. Es lo que sé hacer, y lo que disfruto haciendo.  La vida es muy corta, demasiado, como para perder el tiempo haciendo lo que no te gusta, o lo que es peor, vivir la vida de los demás. Estos italianos para los que trabajo saben hacer buenos coches, pero son un caos. Hacen algo emocional de cualquier cosa. Se dispersan en mil batallas, gastan mucha energía en divertirse cuando toca trabajar, y luego en lamentarse de que las cosas no les van bien. Las cosas son mucho más sencillas, trabaja en lo que te gusta, y hazlo lo mejor posible, diviértete cuando hay que divertirse, y pasa el mayor tiempo posible con tus amigos y la familia. Así de simple.

Recuerdo aquella carrera en el principado en 2006. Un coche pésimo ese año. El motor decidió pararse en la bajada hacia el túnel, la carrera se había acabado. El trabajo se había hecho lo mejor posible, pero ya no había nada más que hacer ese día. No iba a empujar el coche, ni ir a lamentarme al box, ¿para qué? Caminé a través del túnel tras el guardarrail hasta mi barco, me cambié y disfruté del sol. No hay mucho sol en mi país, y no tenía ningún sentido desaprovecharlo. Es así de simple. Tan simple como que mientras el coche ande, hay que seguir a fondo. El año anterior en Nurburgring el coche empezó a desintegrarse, casi no veía de las vibraciones mientras intentaba contener el coche azul y amarillo del aquel piloto español. ¿Qué se supone que debía hacer, bajar el ritmo, irme al box? Finalmente la suspensión delantera se rompió en la frenada de final de recta  y me fui contra las protecciones, fin de la carrera. Es así de sencillo, lo das todo en la pista, hasta que se acaba, y luego ya no hay nada más que hacer.

Como aquel año en Malasia. Que manera de llover, era evidente que aquello no se iba a reanudar, y además el Kers se había estropeado poco antes de que sacaran bandera roja, fin. Si, podía hacer quedarme empapado en el coche una hora para nada, o hacer lo más lógico. Irme, cambiarme, y refrescarme con un helado en aquel infierno de calor y humedad. Si decidían que corríamos de nuevo, no tardaba ni cinco minutos en vestirme.

Es como toda esa historia del simulador. No puedo entender que un piloto decida meterse ocho horas a dar vueltas virtuales, sobre un coche que no es más que una carcasa conectada a un ordenador. Perfecto, si a alguien le gusta, que lo haga, no seré yo. Si hay un piloto en Formula 1 que necesite más de cinco vueltas para memorizar un circuito, tal vez debería dedicarse a otra cosa.

Y es así de simple, hoy he hecho un buen trabajo. He rodado rápido, como tiene que hacer un piloto profesional, he disfrutado dando lo mejor de mí, lamentable no he podido ganar. Otra vez será, la carrera se ha acabado, fin. Me han preguntado si estaba feliz. “Nuca eres feliz siendo segundo”, he contestado. Solo un mediocre es feliz por acabar segundo, y yo no soy un piloto mediocre, yo corro para ganar.

El trabajo se ha terminado por hoy, aquí ya no hay nada más por hacer. Pero si, estoy muy feliz. Desde el podium la he visto a ella.  En unos minutos nos vamos, y en unas horas estaremos en casa con nuestro bebé. Porque las cosas en la vida son así de simples.

PD: Estimado lector, esta es una crónica imaginada, cualquier parecido con personas reales, situaciones presentes o pasadas, son mera coincidencia.

Publicado por @Gilles27push

UN BUEN CHICO

Está sentado en la rueda de prensa tras la carrera. Tiene el rostro serio y la mirada perdida. Quizás desde fuera a alguien puede parecer que está enfadado únicamente por el resultado de la carrera. En parte si, por supuesto, ser segundo no es lo que esperaba, pero es mucho más que eso lo que bulle en su cabeza. Está cansado. Cansado de ser un buen chico, de ser políticamente correcto, de acatar ordenes de equipo, de la actitud de su compañero de equipo y de que le toque siempre la estrategia perdedora.

Lleva toda su vida aguantando y mordiéndose la lengua. Y ya está harto.

Al principio tuvo que aguantar que le criticaran por ser hijo de un campeón del mundo, y escuchar que gracias a que su padre tenía un equipo de formula BMW había podido correr. Nadie se acuerda de que ganó nueve carreras y sacó más de 80 puntos al segundo.

Luego escaló por sus méritos los peldaños, F3000, GP2 hasta la F1, y desembarcó en aquel equipo inglés que atravesaba una de sus mayores crisis. Tuvo que pelear con un coche pésimo y un motor japonés aun peor, pero aguantó las críticas y no dijo nada, porque ser piloto de Formula 1 era su sueño, y sabía que un día tendría un buen coche.

Y aguantó también los chistes idiotas e hirientes sobre su físico, con aquellos apodos, como princesa y otros así. Aguantó, porque le habían enseñado que ser un buen chico era lo correcto, y que su objetivo estaba muy por encima de esas cosas.

Y llegó por fin ese día. Una gran marca, una histórica, y además de su propio país, lo fichaba. Por un instante creyó ver recompensado todo su esfuerzo. Pero no. Aquel piloto que dijo que se retiraba tras ganar más títulos que nadie, el campeonísimo, tal vez aburrido en su mansión  de Suiza decidió volver, e iba a ser su compañero de equipo los siguientes tres años. Decir compañero es mucho decir. Todo era para el campeón. Si había una evolución que funcionaba era para su compañero. “Es que tiene más experiencia” le decía aquel tipo a medio afeitar que siempre comía plátanos en el muro del pit lane, y que se había hecho millonario vendiendo su equipo a sus nuevos patrones. Así se vio otra vez relegado a un papel de segundón, aguantando un coche que destrozaba los neumáticos en tres vueltas, y sin que nadie escuchase sus opiniones, porque claro, “Él tiene más experiencia”. Así que fue otra vez un buen chico, y esperó su momento.

Y el campeonísimo se retiró. Había llegado su momento. Tenía la experiencia, tenía el coche por la mano, había sido un chico bueno y obediente, era la oportunidad que llevaba años esperando, su camino hacia el título estaba más despejado que nunca.

Confiaba en que su nuevo compañero de equipo fuese un piloto novel, al que se le asignasen la ingrata tarea del desarrollo, para que él, como primer piloto pudiese centrarse en lucha por el campeonato.

Pero no, no iba a ser así, esta vez tampoco. El tipo de la gorra roja  había llegado hacía poco al equipo, y empezaba a dar ordenes y a opinar de todo. Pero eso no sería lo peor. Lo peor es que su nuevo compañero de equipo no iba a ser quien el esperaba, ni mucho menos. Habían fichado a otro, a un viejo rival suyo, porque según el hombre de la gorra roja “El equipo necesitaba un piloto de primera fila, un campeón del mundo”.

Tuvo ganas de dejar de ser un buen chico, irse para el, tirarle la raída gorra roja de un manotazo, agarrarlo y darle un buen puñetazo. Ni sus títulos, ni sus cicatrices iban a detenerlo. ¿Qué se creía? ¿Quien era para frustrar sus sueños?

Era una tentación despacharse con el, si, pero se contuvo. Conocía a su nuevo compañero, le había ganado muchas veces, conocía el coche y el equipo, era mejor demostrar en la pista quien era el futuro campeón.

Y la temporada empezó genial, líder, con su compañero k.o. por avería mecánica, y además el equipo les dejaba competir libremente. Este iba a ser por fin su año. Empezó a escuchar que a sus espaldas el otro iba todo el día a quejarse de trato desigual. Pero no le preocupaba, el equipo estaba de su parte. Iba a ser campeón por fin. Hasta que ocurrió aquello…

Sábado, Q3, queda un minuto. Tiene la pole provisional, pero sabe que no va a ser suficiente, tiene que mejorar ese tiempo.  Subida del casino, las eses, va al limite, bajada hacía Mirabeau, pone el coche a la derecha para evitar el bache, vuelve a la izquierda de la pista para la frenada, pie a fondo, el neumático derecho se bloquea, levanta un poco, nada, sigue deslizando, sabe que no va a poder girar y que impactará contra las protecciones. Duda y finalmente da un golpe de volante y mete el coche en la escapatoria, ese alerón nuevo vale más que no acabe roto, es el único con esa especificación disponible. Consigue parar el coche, la Pole está perdida, seguro que su  compañero le ha batido.

Cuando vuelve al box, ha estallado la tormenta. El tipo de la gorra roja está como loco dando gritos,  su compañero de equipo también, le acusan de haber abortado la vuelta para forzar una bandera amarilla y quedarse con la pole. Se defiende, lo niega, les dice que miren bien la telemetría, que no es así.

No sirve de nada, no le creen. O lo que es peor, no quieren creerlo. El es un buen chico, ¿Cómo pueden dudar de su palabra? Para la siguiente carrera le obligan a rodar tras el. Bueno, solo es una carrera, piensa, para la siguiente ya todo volverá a la normalidad.

Pero no, no vuelve, ni en esa, ni en la siguiente, ni en el resto de la temporada. No tiene forma de contrastarlo, pero juraría que su coche ya no es el mismo de las primeras carreras, pero decirlo sería empeorar el ambiente. No soporta ya a su compañero, rodeado de esa especie de misticismo y luego hablando mal de el a quien quiera escucharle. Va a casarse, no va a dejar que todo esto estropee un momento así, la temporada está acabada. Seguro que el año próximo será distinto.

Y empieza la temporada 2015, año nuevo, su compañero ha sido campeón, pero eso no le preocupa, con las mismas armas puede batirle. Se entrega en cuerpo y alma a una pretemporada agotadora. Gira más vueltas que nadie, el coche va mejor que nunca, este va a ser su año.

Primera carrera, no ha sido tan rápido como esperaba en la crono y eso le ha penalizado. Es raro, medio segundo casi, es demasiada diferencia en Q3.

Segunda carrera, un calor terrible, el coche consume los neumáticos en pocas vueltas. Pero es extraño, a una vuelta con blandos eso no debería ser un problema, y sin embargo el coche no tenía velocidad. Es un buen chico, no quiere pensar que su coche sea más lento que el de su compañero de equipo. Eso sería pensar que todo el equipo está en su contra.

Y llega este fin de semana. China es un circuito que le encanta y donde ya ha ganado. Recuerda a su amigo Mark. Antes de dejar la F1 le dijo una frase que ahora martillea su cabeza. — “Solo hay algo peor que no tener un coche competitivo, tener el mejor coche y que el equipo no te deje ganar”. En la Q3 lo han hecho salir demasiado tarde, cuando la pista había empeorado, otra vez segundo. Y en carrera, no solo no le han permitido luchar, sino que encima su compañero le ha frenado para echarle encima a los coches rojos.

Ya está harto. Harto de que no lo dejen luchar, de tanto misticismo y tanta palabrería. Se enfrenta a el. Lo acusa públicamente de perjudicarlo. Su compañero le contesta en tono despectivo, es la guerra.

Esta batalla la ha perdido, pero el próximo domingo en el desierto, nada volverá a ser igual. Ya no aceptará ordenes de equipo, ni estrategias, ni tendrá respeto a las distancias y a no meter el coche en una frenada al otro piloto de la marca. Ya, nunca más… será un buen chico.

PD: Estimado lector, esta es una crónica imaginada, cualquier parecido con personas reales, situaciones presentes o pasadas, son mera coincidencia.

Publicado por @Gilles27push

Audiencia VS Afición

Mi nacimiento en la Fórmula 1 cumple 10 años, algo más en realidad, pero aproximadamente 10 desde que estoy loca. Desde entonces he sufrido una evolución personal y formulera brutal, y estos cochitos siempre han estado presentes en mi particular forma de ver la vida.

No tengo ningún reparo en decir que empecé a ver la F1 por Alonso, porque vendieron televisivamente un producto atractivo y acorde a mi total desconocimiento del mismo (mucho mérito de esto lo tiene el señor calvito que a veces tanto criticamos). A los pocos años recuerdo una auténtica explosión de gente que en los bares o en la cola del súper, no hablaban de fútbol o del nuevo peinado de algún famoso, si no de coches. De un asturiano que había logrado grandes cosas en un mundo en el que los españoles eran un chiste. Sin duda todo un éxito para el deporte en España. Sigue leyendo